Cuando se trata de problemas del corazón todos son problemas como el álgebra, Nunca me preocupé demasiado, nos queríamos, nos besábamos, compartíamos café, niños y una casa con vistas al mar. Viajes al continente a ver a sus padres, románticas vacaciones y una saneada cuenta corriente.
- ¿Me quieres?- la pregunté mientras jugaba con el mando.
- Pues claro- Me contestó poniendo la cabeza sobre mi hombro. Fue como un calambre. Ocurrió lo que me llevaba sucediendo una semana; no la creía. Todas sus palabras sonaban vacías, como si fueran formalidades que contestas porque sabes correctas. "Quiero a mi mujer", "no soy racista", "nunca he soñado con acostarme con otra"....
- claro que te quiero, cariño- no es que me importase en exceso que me quisiera o no. Después de tanto años las cosas cuando menos las hables mejor van. Ella quería sentirse una triunfadora social, un matrimonio normal, unos hijos guapos y listos de colegio privado, un marido con posibles que la pagué las facturas, que no la provoque sobresaltos y con el compartir cotilleos sociales. No me quiere a mi sino aun icono social de felicidad-
¿En que piensas?
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Nada, en un informe que tengo que entregar mañana- Nadie espera cuando te preguntan eso que contestes la verdad. Sería muy brusco, yo también miento. Digo palabras vacías, no está bien decir a una esposa veinte años después que crees que no te quiere. Que todo ha sido una convención social. Que nos enseñaron que nos daría la felicidad sino hacíamos demasiadas preguntas.-
Estoy cansado, ha sido un día muy duro. ¿Qué has hecho hoy?- Tenía que desviar el tema de conservación, me daba igual. Ni siquiera me creo capaz de escucharla. Habrá estado en una tienda, habrá jugado al golf con su amiga X, y por la tarde habrá ido a buscar a Maite y Asier al colegio o no se que leches…..

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……….. y cuando llegué ni siquiera le había dado tiempo a planchar tus camisas, desde luego el servicio cada vez esta peor……- y dale. Siempre, dando vueltas sobre lo mismo. Por eso me gusta hablar de fútbol, de cine, o de cualquier cosa que no me afecte. Me gusta lo convencional, lo intrascendente, no me gusta que la gente se confiese, nuca tuve capacidad de concentración
-….. sabes que Marían y Alberto se van a comprar ese apartamento que te conté…- Es triste cuando adviertes que no te interesa la vida de tu mujer. Podría decirme que se va a fugar con su profesor de golf, que tiene una enfermedad terminal, y no creo que me interesará más allá de los primeros tres minutos. No me interesa, la miró y la siento vacía..-…
¿Me estas escuchando?- Pues claro cariño – la cogí la mano, y acaricie sus dedos. Siempre se le ha marcado mucho la vena, especialmente la que tiene el anillo.Siento sus dedos largos. Tiene unas manos suaves pero fuertes. Son como ella siempre capaces de hacer lo que se propone. Esa firmeza, esa seguridad, ese saber siempre que es lo correcto. Nunca duda. La palma de su mano es un valle, quizá un poco más profundo de lo normal, pero nunca la he visto sudar o temblar. Ni siquiera nunca he sentido que tuviera las manos fría. Quizá no me quiera, y a mi no me importe lo que hace. Quizá la sienta vacía, pero nuca podría separame de ella, es como un barandilla en un abismo, del que no me quiero aventurar.-
Estas preciosa.- la dije mientras la besaba la mejilla.
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